ENCUENTRO ASTROLABIO «TEATRO EN CÁRCEL» – SÍNTESIS – PARTE 2/2

Esta nota presenta un resumen de los comentarios de Jacqueline Roumeau Cresta (Chile), actriz, dramaturga y presidenta fundadora de la corporación de artistas CoArtRe, quien fue panelista de este encuentro virtual que tuvo lugar el 07 de abril de 2021.

Es posible ver la integridad del encuentro en este enlace a nuestro canal de Youtube. Su duración es de 90 minutos aproximadamente.

En una primera nota hemos presentado la síntesis de las ideas del panelista Vito Minoia (Italia) y de Juan Pablo Santi (Italia/Argentina).


«Para comenzar es relevante evocar los inicios del teatro carcelario desde mi experiencia, insistiendo en que realmente el teatro en cárcel es una poderosa medicina de transformación social, lo que pude apreciar al ingresar a un centro penitenciario en el norte de Chile.

Yo digo siempre que el teatro en cárcel me encontró a mí porque si no, no se me habría ocurrido jamás hacer teatro en cárcel; fue una casualidad que yo llegara al norte de Chile a este centro penitenciario de mujeres y comenzara a hacer un taller de teatro común y corriente, pero al darme cuenta de las habilidades que tenía esta disciplina – maravillosa, sagrada, para mí – me di cuenta lo que significaba también para estas mujeres que día a día iban encontrando un sentido a su vida y además iban encontrándose y entendiendo el lenguaje teatral para desarrollar una obra de teatro. 


Comienzo con una metodología: en lo que primero me baso es en lo testimonial, así lo he manejado todos estos años – hace más de 20 años – porque me di cuenta de que las mujeres en situación de cárcel tenían muchas cosas que decir, pues ellas sentían que no era importante lo que ellas podían decir. A partir de eso comenzamos a conversar y a escucharlas, y eso hace que el proceso se convierta en algo sanador. Después con los hombres en Santiago también; armando la Red de teatro carcelario en Chile pasó lo mismo. Así tienen la capacidad de hablar, de ser escuchados, de transmitir su experiencia y con mi interés en el teatro y en la particularidad de cada historia tienen todo mi apoyo.


Esta metodología posteriormente se ha trabajado con migrantes y con diferente población vulnerable, para ser escuchados, y también este espacio se ha usado para las personas que en determinado momento no tienen voz. De esta manera y por medio del teatro pueden contar lo que realmente les está sucediendo; es así como digo que hay muchas palabras, mucha poesía, dentro de este método y se llega a profundizar mucho en el alma humana. 


No soy ni terapeuta ni psicóloga, siempre llego como directora de teatro y con esas historias que me van contando las voy transformando en imágenes y escenas teatrales y así se va desarrollando la dramaturgia. Eso hace que la persona pueda ir encontrando ese punto de conexión entre lo que están hablando, transmitiendo y lo que hacen muy cotidianamente y así pueda transformarse en una obra de arte. 

De esta manera vemos cómo el teatro es terapéutico no sólo para presos y presas sino además para todos – por ejemplo para mí también es terapia. Si no hubiera sido por el teatro no sé dónde hubiera terminado porque el teatro me llevó a ser disciplinada, a ser perseverante; es todo lo contrario a lo que se piensa: dicen que las personas del teatro somos bohemias o alocadas – es lo contrario, porque se exige una disciplina, una responsabilidad. Todo esto llevado a la cárcel es bastante enriquecedor. El teatro se ha enfrentado a personas que no son disciplinadas y que también han estado en una cárcel … realmente es una medicina, generando una transformación social; veo cómo han encontrado un sentido a su vida; cómo han creído en ellos mismos. Yo pensaba hacer un taller de teatro de lo que sucedía, pero fue impresionante darme cuenta que mi profesión podía servir para algo maravilloso, como es sanar personas que están realmente necesitando una segunda oportunidad, sobre todo de educación – porque esto está muy ligado a la educación – porque tengo casos de internos que han aprendido a leer haciendo teatro. Por lo tanto para mí es maravilloso darme cuenta de lo que podía suceder con el teatro en cárcel y con la metodología del testimonio aún más.


Necesitamos hacer testimonios, necesitamos filmar, dejar que tengan expresión. Se necesitaba el vestuario, el maquillaje, se ensayaba en una pequeña sala de la cárcel donde habían unas bancas blancas – ¡esas mismas bancas blancas eran para las visitas! Siempre cuento anécdotas donde también había una unión de la institución con las internas: las guardias les peinaban las pelucas a las internas que usaban en la obra. Con todo esto pasaban cosas muy bonitas, muy humanas, así el teatro pudo acercar a estos dos mundos, al mundo de la institucionalidad con el mundo de la cárcel y con el mundo del teatro, como a tres mundos.


Esta obra se presentó en festivales muy importantes en Chile como «Santiago a mil«. Hicimos muchas giras por todo Chile también, estuvimos en colegios y universidades haciendo foros teatrales abiertos con las carreras de derecho y periodismo y se armó la red de teatro carcelario de Chile después con replicar esta experiencia que se había hecho en el norte ahora en la cárcel de alta seguridad de Colina a las afueras de Santiago donde se trabajó en una comunidad terapéutica con jóvenes con problemas de adicción – ahí se replicó la misma metodología pero con hombres – en ese marco pudimos hablar de educación, las carencias en el sistema educativo y temas que ellos mismos sacaron a la luz en ese momento donde querían expresar lo que les pasaba. Algunas de las cosas especiales que les pasaban eran que decían “nadie nos pregunta a nosotros qué nos pasa, si no que ellos deciden por nosotros”. Ahí encontré un problema realmente y con esta obra, con uno de estos jóvenes de esta comunidad terapéutica pudimos generar una red de teatro carcelaria en Chile y se replicó en otras cárceles del país y se armó un festival de teatro carcelario, realmente maravilloso. Venían de diferentes partes del país y en el festival también se realizaron seminarios para la institución, explicando también de qué se trataba lo que se estaba realizando.


Yo generalmente trabajo con todos los participantes que tienen que ver con diseño teatral, con la coreografía, igual que si estuviera trabajando con actores y eso para mí es completamente importante. No es porque las personas no hayan estudiado, o no sean actores, que vamos a hacer un trabajo que no tenga nivel: es lo mismo que si fueran actores profesionales, por eso siempre digo que el trabajo que nosotros hacemos tiene un proceso que termina como en un nivel de primer año de teatro y otras veces en segundo año de teatro de una carrera de 4 a 5 años. En ocasiones hemos tenido que hacer remplazos porque los internos no siguen.  Cuando hemos hecho obras de teatro más clásicas como la “Ópera de tres centavos» de Bertolt Brecht o “Ricardo Tercero” de Shakespeare, en diferentes escenarios, en ocasiones han ido estudiantes a ver estas obras a la cárcel y nos preguntaban “¿ quién es actor y quién no ?” y ahí yo me decía: ¡es maravilloso!, porque ahí se ve el trabajo y se puede reconocer que desde lo anteriormente mencionado y con compromiso, disciplina y trabajo en equipo se pueden desarrollar habilidades sociales.

Después de estas dos experiencias se fundó CoArtRe y luego se comenzó a trabajar de una manera más institucional en la cual se pudo ayudar mucho y se apoyó el área terapéutica de las cárceles.

Con CoArtRe ya desde hace 6 años hemos podido tener una subvención – que en tiempos de COVID-19 se ha visto un poco afectada también – pero como todos, estamos resistiendo ante esta pandemia. 


Luego de esto seguimos haciendo otras obras, como por ejemplo en Córdoba (Argentina) en el Festival “Internacional de Teatro de Mercosur» del 2015, «Torre 5” basada en un incendio terrible en que murieron 81 internos. Nosotros trabajamos con las familias y pudimos hacer una obra muy emotiva entrecruzada con Antígona de Sófocles en donde las familias querían enterrar a sus difuntos y no podían porque estaban todos calcinados. Nos tocó trabajar en eso con las familias terminando en un montaje teatral muy interesante y sanador ante la pérdida del ser querido.


Por otro lado también tuvimos tiempo haciendo capacitaciones en oficios como electricidad, soldadura, luthier, incluso, en cárceles concesionadas, para cuando los internos salieran de las cárceles; no muchos van a ser actores, pero sí hay muchos interesados en el teatro y en hacerlo, y siguen con nosotros en los talleres y han logrado así obtener trabajo.


Ahora mismo estamos trabajando en la cárcel de Concepción en alianza con artistas del acero y una corporación cultural del sur de Concepción y estamos trabajando con las mujeres en la cárcel, asesorando a una pedagoga teatral en lo referente a sus historias de pandemia: va a ser una pequeña obra de danza y teatro, nosotros la estamos asesorando por Zoom, siendo algo nuevo por medio de la tecnología. Así mismo hemos trabajado mucho con los jóvenes infractores de ley del Sename que es servicio nacional de menores entre 14 y 15  que son muy maltratados, pero en la actualidad con nuestro apoyo ya están siendo escuchados.


De esta manera, esto es lo que yo podría relatarles desde la experiencia de nosotros como CoArtRe. Después de fundar estas dos experiencias grandiosas que no se me habían ocurrido antes, encontré un camino con un sentido en esta vida donde uno también viene a hacer servicio a la comunidad. De este modo, felicito a todos los teatristas que han hecho esta labor de teatro en cárcel. Esto es lo que sucede a través del teatro con las personas privadas de la libertad. Esto no quiere decir que les dure para siempre porque también las personas salen al mundo real después de que están en la cárcel y se encuentran con otros problemas; por esto también es que es muy importante el seguimiento y poder estar fuera de la cárcel apoyando a las personas, para que puedan mejorar sus vidas con su voluntad propia y una red de apoyos».


Transcripción y resumen: Bethzayra Caicedo, estudiante de la UNAB en el marco del proyecto «Envols» de la Asociación Red Transatlántica. Revisado por: Juan Pablo Santi. Relectura y formato: Rafael Mandujano.

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